La carilla dental es una lámina de cerámica fina destinada a ser colocada sobre los dientes para corregir cualquier imperfección.

Específicamente se aplica por defectos de forma, desgaste, esmalte o manchas causada por humo de cigarrillo, por alimentos que no se podrían quitar con técnicas de blanqueamiento dental tradicional.

Según la filosofía SwissDent las carillas son la forma más eficaz para devolver una sonrisa brillante. Las carillas se colocan en el diente pegadas a través de adhesivos especiales biocompatibles. Que garantizan estabilidad en el tiempo y que permiten dar la garantía de una sonrisa natural.

La cerámica cubre la entera parte visible del diente. El espesor promedio de carillas es alrededor 0.2-0.5 mm. Son entre las restauraciones menos invasivas, porque se elimina sólo de 2 a 3 décimas de mm la superficie delantera del esmalte de los dientes. Las carillas dentales no tienen contraindicaciones.

Cuando se usan

En dientes malformados o donde hay una necesidad de transformar la forma misma del diente.
Por defectos de color, discromías o que que presentan defectos del esmalte.
En dientes fracturados,
En presencia de espacio entre dientes se aplican las carillas ligeramente más grandes que el tamaño de los dientes, con el fin de llenar los espacios.
Bruxismo, Desgaste dental resultado de la erosión.
Cuando hay posición anormal de los dientes. Dientes rotados o mal alineados pueden corregirse con el uso de carillas, creando un efecto de “ortodoncia instantánea”.
En estos casos, las carillas dentales de cerámica son su mejor apuesta para obtener un resultado a largo plazo.

Una vez que el odontólogo termina la preparación de los dientes, se toma una impresión dental. El laboratorio dental alista la carilla con la impresión. En una cita posterior, se prueban las carillas en la boca del paciente para evaluar el color, la forma y adaptarse a los dientes preparados. Una vez que esté satisfecho las carillas de cerámica se cementan a los dientes utilizando cementos con color igual al diente.